• Oraciones imperativas o exhortativas: que intentan influir en el receptor a través de enunciados impositivos (órdenes, prohibiciones) o no impositivos (ruegos, consejos, recomendaciones…) No sé si se puede extraer alguna enseñanza de esto, pero, si tienes hijos, ¡regálales libros!
• Oraciones interrogativas: formulan preguntas para obtener una respuesta del destinatario. “¿Es cierto que la mitad de los españoles no lee nunca un libro?”
• Oraciones enunciativas o declarativas: su finalidad es informar al destinatario: “La falta de aislamiento correcto en una casa hace que se pierda un 15% del calor por el techo y un 12% por las paredes”.
· Oraciones exclamativas: presentan una entonación enfática y, en la escritura, aparecen signos de exclamación. Pueden incluir adverbios, determinantes o pronombres exclamativos: “¡Qué bien lo pasamos!”.
· Oraciones desiderativas: Formulan un deseo. Pueden ir encabezados por los adverbios “ojalá”, “así” o la locución “A ver si”: “A ver si lo arreglamos”.
· Oraciones dubitativas: Expresan duda o posibilidad. Incluyen expresiones como “quizá, acaso, tal vez, a lo mejor, posiblemente, probablemente, seguramente” , o perífrasis modales de posibilidad: “Puede que vayamos el martes”.