Un texto es objetivo cuando se centra en los hechos o en la información, sin incluir opiniones personales. Lo que se dice no depende de quién lo cuente, sino de la realidad que se describe, por lo que debería ser igual para todo el mundo.
Pista para recordarlo: en la objetividad importa el objeto o el tema del que se habla, no la persona que habla.
Un texto es subjetivo cuando refleja opiniones, sentimientos o valoraciones personales. La información cambia según la persona que la expresa, porque está influida por su forma de pensar, sentir o interpretar la realidad.
Pista para recordarlo: lo subjetivo depende del sujeto, es decir, de la persona que habla y de lo que piensa o siente.